Gastronomía Francesa, referente mundial de la buena cocina

Cuando hablamos de cocina y gastronomía es inevitable pensar en Francia y su comida.

Y es que con sus sabores simples y complejos, la cocina francesa se ha ganado un lugar especial en el mundo gastronómico.

La gastronomía francesa es sinónimo de refinamiento, y no en vano el término Haute cuisine (Alta Cocina) fue apilado en las cocinas de este país.

Sin embargo, y como es natural, los franceses no consumen platillos refinados en su vida diaria, pero sí unos muy deliciosos preparados con productos de calidad que resaltan los ricos sabores de su cocina.

Los sabores

Cuando pensamos en la gastronomía francesa hay ciertos sabores que inevitablemente vienen la mente. La delicia de sus quesos como el Roquefort, el Brie, o el Camembert. La mundialmente conocida baguette o un suave croissant.

Asimismo viene a mente el suntuoso foie gras, el uso de setas de diversos tipos. Y por supuesto que la cocina francesa, no sería tal sin la mantequilla, la crème fraîche y la manzana.

Las carnes divinamente preparadas y los los vinos franceses también son parte esencial de la Gastronomía francesa.

Esta mezcla de sabores y texturas se extiende por toda la geografía del país galo, donde cada región tiene su propia cocina bastante definida, caracterizada por el uso de productos locales.

Aportes de la gastronomía francesa

La gastronomía ha recorrido un largo camino desde sus inicios hasta lo que es hoy día, adaptándose a los diferentes cambios políticos vividos en Francia y logrando que sus sabores permanezcan y sean referencia para la cocina occidental.

En la época medieval, la cocina era un placer de la aristocracia, solo la corte del Rey y el mismo Monarca disfrutaban de los placeres de los grandes banquetes.

Las bases de la cocina famosa Haute cuisine fueron sentadas por François Pierre La Varenne, quien prioriza los sabores naturales de los productos y deja de lado las fuertes especias utilizadas en la Edad Media francesa.

La Revolución Francesa también representó un impulso para la cocina del país, pues cualquiera podía cocinar y vender sus productos, por lo que se comenzaron a ver más restaurantes y ventas de comida en toda Francia. Es precisamente en ésta época donde aparecen los fondos o salsas madres, creados por el pastelero de Napoleón, Marie-Antoine Carème .

En el siglo XIX, el maestro Georges Auguste Escoffier lo cambia todo, sentando los métodos de la gastronomía francesa y creando las ‘brigades de cuisine’ que se siguen empleando hasta nuestros días en los restaurantes del mundo.

Años más tarde, aparecería la Nouvelle Cuisine como respuesta a la Cocina Clásica francesa. Apostando por potenciar los sabores naturales de los ingredientes y simplificar los métodos de preparado.

Los diferentes estilos, que van desde los más elaborado, pasando por lo más novedoso y recayendo en lo más sencillo hacen que en la cocina francesa se mezclen exquisitamente los sabores, olores, texturas y colores, dándole al comensal una experiencia culinaria deliciosa.

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